Archivo para enero, 2010
César Lévano
César Lévano
cesar.levano@diariolaprimeraperu.com
El retorno de Naomi
Mario Vargas Llosa es un historiador insólito: ha descubierto que el culpable del golpe fascista de Pinochet fue Salvador Allende.
Escribió Vargas Llosa ayer en El Comercio: “Su política (la de Allende) de nacionalizaciones y de desenfreno fiscal provocó una inflación estratosférica, caos y empobrecimiento generalizado, lo que hizo posible el golpe militar y la sanguinaria dictadura de Pinochet.”
Descubrimiento extraordinario. Resulta que todas las investigaciones, incluidas las del Congreso de Estados Unidos, están erradas. No es cierto que Henry Kissinger, secretario de Estados Unidos, ordenara, desde antes de la elección de Allende, que se impidiera el triunfo de éste y que se recurriera, si era preciso, al asesinato. Lo cual se cumplió, Christopher Hitchens, el norteamericano licenciado en filosofía y en economía, ha descrito, con pruebas, ese crimen en el libro Juicio a Kissinger.
Elegido Allende por el Congreso, el imperio no cesó en su lucha contra el gobierno socialista de Chile, que fue el primero en América Latina en introducir cambios revolucionarios sin recurrir a las armas y sin romper la legalidad institucional, algo que la voluntad y la unidad del pueblo ha hecho ahora posible en nuestra América. La hiperinflación y el caos en Chile fueron creados por la maquinaria interna e internacional de Washington.
La nacionalización del cobre, por otra parte, enriqueció al Estado chileno y a sus Fuerzas Armadas, y por eso se mantiene la estatal Corporación del Cobre (Codelco), creada por Allende.
Por supuesto, gran parte del éxito económico de Chile, que el novelista aplaude como fruto del neoliberalismo, se debe al alza del cobre y otros productos de exportación originada no por el acierto de la política económica del gobierno de Chile, sino gracias a la coyuntura creada por el crecimiento impetuoso de economías emergentes como las de China, la India, Rusia y Brasil.
Tal es la verdad de las mentiras de Vargas Llosa.
Justo días antes de examinar el artículo de Vargas Llosa, había leído en The Guardian un extenso ensayo de Naomi Klein, la autora canadiense de La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre, libro que en 2007 vaticinó lo que iba a ocurrir en el mundo a partir de 2008. Klein es profesora de la London School of Economics.
Puso ella en el banquillo de los acusados a la globalización neoliberal de un puñado de corporaciones que apunta al dominio del planeta y se manifiesta en el golpe de Pinochet, el desplome de la Unión Soviética, la guerra en Irak, la práctica de la tortura en Abu Ghraib o Guantánamo.
El ensayo de Klein (tres páginas del diario londinense) se titula The best brand on earth (La mejor marca de la tierra), y se refiere a la operación publicística que llevó a Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos, operación dirigida por cínicos expertos y sin principios.
Dice Naomi que en sus giras de conferencias encontró en todo el mundo miles de personas deseosas de encontrar alternativas viables “al despiadado afán de las corporaciones que actúa bajo el inocuo seudónimo de ‘globalización’.”
La autora desenmascara, sin piedad y sin ira, a Obama.
“Prefiere”, dice, “el gran gesto simbólico al cambio estructural profundo”. “Hará un dramático sobre el cierre de la prisión de Guantánamo mientras avanza una expansión de perfil bajo de la espantosamente ilegal prisión de Bagram en Afganistán y se opone a responsabilizar a los funcionarios de Bush que autorizaron la tortura”.
En párrafo descollante, Naomi Klein señala que “en algunas partes del mundo, particularmente en América Latina, la ola de resistencia se ha ampliado y vigorizado. En algunos países, los movimientos sociales se fortalecieron lo suficiente para unirse con los partidos políticos, ganando elecciones nacionales y empezando a forjar un nuevo régimen de comercio justo”.
Omito, por razones de espacio, muchos aspectos notables del texto de Naomi. Por ejemplo el de la privatización del Estado y hasta de la guerra.
Dice así: “Una compañía que asumió muchos servicios fue Lockheed Martin, el mayor contratista de defensa del mundo”, “Lockheed no gobierna a Estados Unidos”, observó una investigación de The New York Times en 2004. “Pero ayuda a una asombrosa parte de eso… Maneja vuestro correo y totaliza vuestros impuestos. Corta los cheques de la seguridad social y lleva a cabo los censos de Estados Unidos. Administra los vuelos especiales y monitorea el tráfico aéreo. Para que todo eso ocurra, Lockheed escribe más códigos de computación que Microsoft.”
De paso la autora se refiere al faenón de Donald Rumsfeld, Secretario de Defensa de Bush, en la guerra de Irak. “Los generales necesitaban 500 mil soldados, él les daba 200 mil y contratistas y reservistas cubrían el vacío.”
Y, ¡oh hada germánica! por azar compro la edición de enero de Cicero, el magacín para la cultura política, y hallo allí un ensayo del holandés Leon de Winter en que éste señala los vínculos antiguos de Obama con el Club de Chicago, formado por políticos cínicos y oportunistas sin el menor vuelo con rumbo al cambio económico y social. Título: Mann ohne Eigenschaften (El hombre sin propiedades; es decir, sin programa).
Rodrigo Montoya Rojas
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Encuesta imaginaria y psiquiatría
En su condición de presidente candidato, único ideólogo y vocero del gobierno, y lector del futuro, al mismo tiempo y siempre, el Sr. García, anunció que una encuesta aprista hecha a veintisiete mil personas en todo el país le permitía asegurar que su partido disputaría la segunda vuelta en las elecciones presidenciales de 2011. No presentó cuadro alguno con tendencias y cifras porcentuales como quincenalmente suelen hacerlo las encuestadoras. ¿De dónde salió el dinero para pagar esa encuesta? Preguntaron aquellos a quienes les hubiera encantado recibir decenas de miles de dólares para interrogar a 27 mil personas. Muestre la encuesta en todos sus detalles, pidieron otros. García respondió diciendo que su partido tenía más de ochocientos mil militantes competentes en el país, evadiendo el problema de fondo. Sus escuderos en la máquina electoral a la que ha sido reducido el partido aprista dijeron que no tenían obligación alguna de mostrar esa encuesta. Alguien como Del Castillo, con inocencia punible por García, confesó que no sabía nada sobre el tema. Luego, fue fraguado un cuadro estadístico mostrando que el Sr. Velásquez Quesquén obtendría más votos que el resto de competidores y que, contando con la votación de la señora Fujimori, la alianza estaría a punto de ganar la segunda vuelta. El director de IDICE, encuestadora supuestamente ligada al APRA, desmintió que su equipo haya presentado ese cuadro. Por los periódicos se enteró el primer Ministro Velásquez que era un candidato y que estaría a punto de ser presidente.
Nada de lo resumido hasta aquí es una broma de mal gusto. ¿No se trata acaso de una enorme mentira? Lo más probable es que tal encuesta no existió, La llamada “Red informática aprista” ofrece cursos a jóvenes que buscan hace algo útil en la vida. Si el partido tuviese un o dos especialistas en encuestas los conoceríamos. Con el omnímodo poder que tiene, el Sr. García soltó una frase de lo que le gustaría sin pensar dos veces en lo que decía. Su incontinencia verbal parece no tener límites. Incapaz de reconocer un tremendo error como ese, recomendó que las encuestadoras debieran ser vigiladas por ¨veedores¨, y con su secular sabiduría recomendó ¨está bien mentir pero no tanto¨. El está convencido de que no miente y que mienten los ¿otros. De lo dicho, una pregunta es pertinente: ¿no hay en todo este juego de mentiras un problema psiquiátrico? Parece que nadie entre sus clientes del partido está en condiciones de llamarlo al orden, por eso de no poner en peligro su futura reelección en el Congreso o en las mal llamadas regiones, que es todo lo que cuenta para ellos y ellas en la política peruana.
Invoco a los amigos psiquiatras, psicoanalistas y psicoterapeutas como Jorge Bruce, Saúl Peña, Mati Kaplansky, Max Hernández, Moisés Lemlij, Lucho Herrera, a ocuparse a fondo del tema psiquiatría y poder que en Perú es muy importante.
César Lévano
César Lévano
cesar.levano@diariolaprimeraperu.com
Para que escuches, Alan
La sonora silbatina brindada ayer por el pueblo boliviano a Yehude Simon en La Paz tenía en verdad dos destinatarios: Simon mismo y el presidente Alan García.
El ex presidente del Consejo de Ministros del Perú tiene fama continental como propiciador y cómplice de la política contraria a los indígenas amazónicos, política que condujo a la tragedia de Bagua.
Por su parte, García es detestado por las organizaciones indígenas de nuestra América por su entreguismo incondicional a las transnacionales que buscan apoderarse de la Amazonía pisoteando derechos nacionales y de los nativos. El escrito “El síndrome del perro del hortelano” lo exhibe sin tapujos.
La sonora pifia contra Simon refleja asimismo la creciente brecha que el régimen aprista ha abierto entre nuestros dos países. Era de por sí un acto hostil enviar como representante al acto de inauguración del segundo mandato presidencial de Evo Morales a un político desacreditado y que, además, desde el punto de vista de la diplomacia, es un don nadie.
En esta columna hemos denunciado, desde el inicio, la política internacional de García, que conduce al aislamiento del Perú y le hace el juego a la geopolítica estadounidense. En Washington, particularmente en el Pentágono, temen la amistad del Perú y Bolivia, países nucleares de Sudamérica.
García lo sabe, y por eso se esfuerza por complacer la voluntad del imperio, tan favorable a Chile a partir de la guerra del Pacífico.
El deterioro de los vínculos con un país tan ligado al nuestro se puede medir por este hecho: en enero de 2006, cuando Evo Morales asumió por primera vez la presidencia de Bolivia, quien representó al Perú en la ceremonia fue el presidente de la República Alejandro Toledo.
El delegar ese papel ahora en Yehude Simon fue a la vez una torpeza y una provocación.
Muy merecido el papelón de Simon, quien tuvo que hacer un teatral mutis por el foro y retirarse de una ceremonia en la que estaban la presidenta de Chile, Michelle Bachelet; el Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, y los jefes de Estado de Venezuela, Ecuador y Paraguay.
Resulta revelador que un partido que se decía no sólo antiimperialista, sino también promotor de la unidad latinoamericana, socave esa unidad y se alinee en un frente contrario a los intereses y la seguridad nacional.
Ante el fracaso estrepitoso de esa conducta, en el Congreso de la República se debería plantear un debate sobre el panorama hemisférico y una interpelación al ministro de Relaciones Exteriores, José Antonio García Belaunde. El episodio Yehude Simon debe ser colocado en el contexto de toda la política exterior del régimen.
La política internacional del país es demasiado importante para dejarla exclusivamente en manos del canciller –y del presidente–.
Organismo regulador rechaza 73% de presupuesto declarado por LAP como obras de mejora en aeropuerto, por no tener sustento.
Organismo regulador rechaza 73% de presupuesto declarado por LAP como obras de mejora en aeropuerto, por no tener sustento.
Ositran desconoce inversión en obras declaradas por LAP
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En Portada
Turismo en Europa
Juegue Sudokus
Columna del Director
Resolución de OSITRAN le dice su verdad a LAP.
Así que LAP era una empresa de honor y que ocuparse de ella es tan grave delito que merece que diversos periodistas independientes, entre ellos el director de LA PRIMERA, César Lévano, dediquen su tiempo a defenderse ante los tribunales porque los abogados de la compañía han decidido abrir cuantos juicios estén a su alcance para acosar y debilitar la labor fiscalizadora de la prensa, lo que incluye además perseguir libros y reclamar su requisa como en tiempos inquisitoriales.
Sólo que revisando la Resolución de la Gerencia de Supervisión Nro. 015-2008-GS-Ositran, nos hemos enterado que el organismo encargado de regular el cumplimiento de las obligaciones derivadas del contrato de concesión para la administración del Aeropuerto Jorge Chávez ha establecido que el 73% de las inversiones declaradas en junio del 2008, carecen de sustento, es decir están falseadas, y sólo el 27% corresponde en verdad a las obras ejecutadas.
De un reporte presentado por LAP por obras hasta por 2,216,599 dólares, sólo se reconocieron 833,357 dólares de acuerdo al cuadro que acompaña este artículo. Se puede ver que en trabajos de pista, LAP no llega a gastar ni mil dólares, y que otros montos como instalaciones y seguridad son irrisorios para la magnitud requerida en el aeropuerto. Lo principal es, sin embargo, que la resolución que ajusta severamente el informe de LAP echa serias dudas sobre el valor de las obras totales declaradas por la concesionaria, que afirma alcanzan alrededor de 300 millones de dólares.
Por simple matemática, se podría suponer que si en un informe específico se califica como válida menos de la tercera parte, ¿cuánto realmente habrá ejecutado para cumplir sus compromisos y cuánto es puro cuento? El problema es serio, porque hemos estado discutiendo, ni más ni menos, que el Tribunal Constitucional estima que ejercer la fiscalización de las empresas privatizadas podría significar afectarlas en su honor. Lo que sí se mira bien, es un perfecto barbarismo.
Honor a 2 mil soles
En el enésimo juicio que LAP ha entablado contra el periodista Herbert Mujica, a través de su gerente general, Jaime Daly Arbulú, la Corte Superior ha establecido una sanción de dos mil soles como reparación del honor mellado por los escritos discutidos en el proceso. Siendo una injusticia que se tenga que pagar por haber investigado y denunciado hechos de corrupción ocurridos durante la gestión de la empresa concesionaria del aeropuerto Jorge Chávez, resulta aún más llamativo que habiendo reclamado una reparación de muchos cientos de miles de soles, el señor Daly sólo haya conseguido tasarse ante la justicia en una cifra irrisoria. El honor de Daly y de LAP a 2 mil soles, una micronésima parte de lo que deben haberle costado los abogados del estudio Ugaz y sus gastos colaterales.
Raúl Wiener
Unidad de Investigación
lunes 18 de enero de 2010
lunes 18 de enero de 2010
FRACASO EN LA LUCHA CONTRA EL NARCOTRÁFICO/ Gustavo Carrión Zavala
Hace algunos días escuchamos al Ministro Rey, reconocer que el principal problema en el VRAE era el narcotráfico, antes que el terrorismo, empero, expresaba la consolidación de la respuesta militar en esa convulsionada zona del país. Con toda razón nos tendríamos que preguntar si los militares están preparados para perseguir el delito de Tráfico Ilícito de Drogas, atendiendo al antecedente de su participación anterior durante el fujimorato, caracterizada por la corrupción en su actuación y el entorpecimiento a la persecución de este delito por parte de la policía. Actualmente en el VRAE, viene ocurriendo casi lo mismo que entonces, las autoridades militares encargadas de las zonas declaradas en emergencia, mediatizan la actuación policial, dándose de hecho, lo que reclamaban voceros de las fuerzas armadas, como el Almirante Montoya : “subordinar la actuación policial al mando militar”. Esta situación no se dice expresamente, pero se da en la realidad y le conceden a la policía el pretexto perfecto para justificar su pobrísima actuación.
En el fenecido año 2009, la policía ha incautado algo más de 11 toneladas de droga, que representa escasamente el 4% del total de la droga producida. Como se podrá asumir, este porcentaje ínfimo, se puede comparar con los cálculos de pérdidas de cualquier empresa, ergo, los carteles de la droga deben sentirse totalmente realizados en esta “infausta empresa”, en la cual sólo han sufrido las calculadas pérdidas, que por otro lado, constituyen cantidades controladas para justificar la parafernalia mediática de la policía, por convencer a la ciudadanía de lo “eficiente de su actuación”.
Si evaluamos las incautaciones de insumos químicos, nos aterrará la pobrísima actuación policial: de 35000 toneladas de insumos utilizados en la producción de droga, la policía ha intervenido tan sólo 480 toneladas. No nos olvidemos que a fines de Abril se dio la norma que prohibía la comercialización de querosene en el VRAE , sin embargo el querosene siguió “burlando” el control policial, explicándose únicamente que esto sea posible por la “corrupción” de los encargados de perseguir este delito.
Esta evaluación de la pobreza en la actuación policial, se ha convertido en recurrente, pues en los últimos 20 años el porcentaje de incautaciones ha oscilado entre el 4 y 5% del total de la droga producida. Que sucedería si no hubiese el apoyo, escaso pero apoyo al fin, de los Estados Unidos en este propósito, nos imaginamos que las incautaciones no hubiesen llegado siquiera al 1%.
¿Hay alguna correlación entre estos catastróficos resultados y la gran difusión mediática de los imaginarios logros de la DIRANDRO? Obviamente que no, pero ha servido para pretender ocultar la ausencia de políticas públicas de seguridad y el consecuente fracaso de la acción policial, pues al ciudadano de a pie, los grandes supuestos logros en la lucha antidrogas poco le dice, si de su seguridad personal se trata. Lo que se quiere decir es que la lucha contra el TID, y sus supuestos éxitos, poco influyen en la disminución de la percepción de inseguridad.
En los últimos días se ha cubierto la escena noticiosa con la captura de los denominados “burriers” y la nacionalidad de los mismos, pero, ¿cuánta droga se incauta anualmente a los burriers? No llega ni a dos toneladas de las potencialmente 300 toneladas producidas y el gran tráfico se produce a través de los puertos marítimos, en los cuáles la actuación policial en incautación ha sido nula. El esquema resulta sencillo, organizar una gran actuación en los aeropuertos para capturar “burriers”, como maniobra distractora, en tanto las grandes cantidades de droga son embarcadas en los puertos marítimos.
Pero lo austeros resultados en la persecución de este delito no ha merecido la intervención del gobierno para corregir y reorientar la actuación policial, por el contrario, algunos responsables de la unidad especializada en perseguir el TID, han escalado posiciones en la estructura institucional y ni el escándalo del auspicio de la revista de la DIRANDRO por una empresa cuyos dueños son investigados por lavado de activos por esta misma dirección especializada, ha conmovido a las altas autoridades del Ejecutivo a fin de procurar la reorientación del esfuerzo y perseguir la inocultable corrupción que oblitera toda actuación . De no producirse una dramática reorganización en la DIRANDRO, no quedará sospecha alguna de la falta de propósito del actual gobierno en luchar contra este delito que viene erosionando la organización social y la institucionalidad del país.
Publicado por Espacio Compartido en 08:21
Etiquetas: Gustavo Carrion, TEMA Asuntos de seguridad
1 comentarios:
Lsandoval. dijo…
Con estos resultados de pobrísima incautación, el TID tiene el camino libre para seguir operando libremente especialmente en los Puertos Peruanos donde la Presencia Policial especializada es nula por que la primera autoridad esta a cargo de la Marina de Guerra del Perú.
martes 19 de enero de 2010 20:28:00 GMT-05:00
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César Lévano
César Lévano
cesar.levano@diariolaprimeraperu.com
García hasta en la sopa
Alan García ha decidido que su cara adorne los 16 millones de textos escolares que el Estado ha impreso con el dinero de todos los peruanos –la mayoría de los cuales no lo puede ver ni en pintura–.
Analistas y maestros concuerdan en que se trata de una manipulación antipedagógica y sectaria, destinada a promover al Apra y al presidente García para campañas electorales venideras.
Es una maniobra repudiable y abusiva, que emplea fondos públicos y aulas escolares a favor de un partido que está dejando una estela de corrupción, injusticia y abdicación nacional.
La calidad de esos textos ostenta no sólo la cara del primer mandatario, sino también su desdén por la ciencia y la tecnología, y el olvido de asuntos vitales como el diferendo marítimo con Chile.
Este acto de narcisismo recuerda acciones de dictadores sanguinarios como el general Marcos Pérez Jiménez, de Venezuela, quien gobernó entre 1952 y 1958 y se hizo erigir en vida estatuas que lo presentaban como prócer, y apuesto, por añadidura.
Rafael Leonidas Trujillo, que malgobernó República Dominicana durante 13 años, se honró a sí mismo al dar su nombre a calles y plazas, plazuelas y plazoletas.
A estos hombres los abrasaba el amor: el amor al poder, el amor al dinero y el amor a sus personas.
Se trata de un mal histórico y continental. Poseo una colección de folletos y textos laudatorios para Augusto Bernardino Leguía, engalanados con la foto del dictador.
Alberto Fujimori repartía almanaques y bolsas de alimentos alhajados con su cara resistible.
Gabriel García Márquez evocó en su discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura 1982 hilarantes casos:
“El general Antonio López de Santana, que fue tres veces dictador de México, hizo enterrar con funerales magníficos la pierna derecha que había perdido en la llamada Guerra de los Pasteles. El general García Moreno gobernó al Ecuador durante 16 años como un monarca absoluto, y su cadáver fue velado con su uniforme de gala y su coraza de condecoraciones sentado en la silla presidencial.
“El general Maximiliano Hernández Martínez, el déspota teósofo de El Salvador que hizo exterminar en una matanza bárbara a 30 mil campesinos, había inventado un péndulo para averiguar si los alimentos estaban envenenados, e hizo cubrir con papel rojo el alumbrado público para combatir una epidemia de escarlatina. El monumento al general Francisco Morazán, erigido en la plaza mayor de Tegucigalpa, es en realidad una estatua del mariscal Ney comprada en París en un depósito de esculturas usadas”.
Acotación: a la presidencia de la República le chorrea el dinero; ayer publicó, a página entera, en varios diarios capitalinos, avisos sobre los textos escolares. Con la foto de García, por cierto.
Rodrigo Montoya Rojas
Rodrigo Montoya Rojas
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2009 Bagua: “Todos somos indígenas”
En el último artículo de esta columna (02.01.10) escribí que uno de los grandes acontecimientos del año 2009 fue la condena de 25 años a Fujimori por homicidio calificado, crimen de lesa humanidad, lesiones graves, y secuestro agravado. Fue fantástica la ratificación de la condena en última instancia por la Corte Suprema. Punto para el Poder Judicial. Sólo un golpe de Estado que como en el pasado tire por los suelos la Constitución y las leyes, podría hacer el milagro de declararlo inocente. Se cierra un proceso de verdad, justicia y condena.
Un acontecimiento extraordinario del año 2009 fue la rebelión amazónica. Los invisibles, excluidos, pisoteados, maltratados, insultados como “indios”, dijeron aquí estamos, somos seres humanos, somos personas con doble ciudadanía; es decir, peruanos y peruanas, awajunes y wampis al mismo tiempo, con todos los derechos, bilingües y trilingües. Insultados como perros del hortelano por el peruano limeño Alan García, le pidieron respetuosamente que derogara los decretos con los cuales su tierra territorio podía ser cedida, vendida, hipotecada, como una simple mercancía, sin pedirles permiso; todo para que la santa inversión capitalista llegue a la Amazonía como si no estuviese ya desde hace mucho tiempo. El Sr. García nunca entendió ni quiso entender que la tierra para los amazónicos es una madre, una fuente de vida en el pleno y total sentido de la palabra, que incluye, lengua, cultura, identidad, amor. La tierra no es una mercancía, los seres humanos somos parte de la tierra. Con esa convicción los amazónicos advirtieron que estaban dispuestos a ofrecer sus vidas para defenderla.
El 4 de junio los nativos informaron que al día siguiente regresarían a sus comunidades pero la decisión de reprimir y matar ya había sido tomada por el Sr. García y su gobierno. Al amanecer del 5, la Policía Nacional cumplió las órdenes. Los nativos no estaban armados y se defendieron con las propias armas de la Policía y vengaron a sus muertos. El operativo represivo fue técnicamente un desastre con el lamentable resultado de 23 policías muertos, diez civiles-nativos y un mayor de la Policía, aún de-saparecido.
“Todos somos indígenas” fue la espontánea voz de solidaridad con los hermanos amazónicos para expresarles admiración por su coraje y dignidad, para defender lo suyo que también es nuestro. Solidaridad, reciprocidad, respeto a la naturaleza y a los bienes colectivos, no a la destrucción de la Amazonía ni a la contaminación de los ríos y las aguas, son valores que ellas y ellos defienden. Esa es una real oposición al gobierno y una reserva ética y política para el futuro del país. En otro texto, más largo que esta breve columna, volveré sobre el tema para comentar el lamentable y pobrísimo informe de la Comisión de los sucesos de Bagua, que el delegado indígena Jesús Manacés, presidente de la Comisión y la religiosa Carmen Gómez no firmaron, y que el padre Álvarez aceptó sólo parcialmente.
La infantilización de la política
La infantilización de la política
jueves, 14 de enero de 2010
Carlos Iván Degregori
Zonzos, tontos, me espían porque me envidian, bailo porque tengo mejor ritmo que ustedes, tristes, reprimidos, amargados, pesimistas. Tengo una encuesta secreta, enorme, muuucho más grande que la de los otros muchachos que coleccionan encuestas. El 2009 se cerró y el 2010 se abrió con una andanada de esta suerte de bromas de alumno quedado de colegio para niños sin calle.
Uno de los rasgos que pasa desapercibido cuando se analiza “la política después de la política” es su infantilización. Se ha insistido bastante en la transformación de los viejos caudillos en líderes mediáticos, performers de la industria del entretenimiento, modelados por los medios y a su vez dedicados a modelar a la opinión pública a través de esos mismos medios, a veces de forma delincuencial como en los tiempos de Fujimori. Pero poco se ha dicho una de las consecuencias de esa mediatización de la política, al menos en nuestro país: su infantilización o, en el mejor de los casos, su transformación en mala película de adolescentes.
“Las encuestadoras están piconas porque no las han invitado”, interviene Jorge del Castillo, como para refrendarlo (La República, 6.1.10). La tendencia viene de antes. Se hizo visible, y quién sabe irreversible, cuando los imitadores comenzaron a parecer los titulares de carteras o curules, y los firmes, una caricatura de sus imitadores radiales o televisivos. Se volvió descarada con el Baile del Chino, y continúa. De bailar, Alan lo hace mejor. El Chino, que parecía un teletubie, para no recordar a Tudela van Breughel-Douglas. Pero las líneas de continuidad son visibles.
Uno de los rasgos de los últimos presidentes, es que cuando son como son (se ven las caras, pero bueno, supongamos que podemos atisbar por instantes los corazones), resultan marcadamente adolescentes, y cuando quieren agradar, Toledo se pone telúrico y patero, Lourdes aplicada, Castañeda nerd –parece que en la presente promoción, ser nerd resulta atractivo- y Alan se alucina travieso.
Todo mientras un coro en el hemiciclo parlamentario grita ¡uhhhh¡ cuando la congresista le dice a la ministra: ¡qué hace una maestra en el Ministerio del Interior!, y la maestra-ministra le contesta: ¡qué hace una vendedora de gas en el Congreso! ¡Uhhh!!, corean los chiquiviejos, todos con sobrenombres de escolares de antaño: el mataperro, la robaluz, la lavapiés, el comepollo.
No hay nadie que les enseñe a ser adultos. La oposición no existe, o ha terminado por infantilizarse ella misma, venalizarse o fosilizarse. Por eso Alan se pasea, o más bien se bambolea, nos desprecia y “nos engaña con franqueza” como apuntó Alvarez Ródrich. Nos los advirtió desde que eligió como fondo musical de su campaña La Vida es un Carnaval y luego escribió El perro del hortelano. Llena el escenario en todos los sentidos. Lourdes se ha reducido. Humala no encuentra la sonrisa y si ya no parece el matón del barrio, sigue pareciendo el picón de la clase y la pandilla basura continúa provocándolo para ver si se le sale el matón. Bayly, el “niño terrible” como outsider cínico y relativamente exitoso el 2011 sería la culminación casi natural de este proceso.
Lo triste es que hay mucho de siniestro en estos niños que fueron y quieren seguir siéndolo. Por algo Freud hablaba de monstruos polimorfos. Mientras ellos se divierten, Bagua regresa a primera plana y muestra que la agenda amazónica sigue indignantemente pendiente; avanza el encubrimiento del escándalo de los petroaudios y asesinan al director de Castro Castro, Miguel Vásquez Coronado. Cualquiera de los tres acontecimientos debiera haber hecho saltar todas las alarmas pero, claro, las cifras macroeconómicas comienzan a mejorar y todo lo demás se nos dará por añadidura.
Así, balanceándose sobre la tela de una araña, el presidente sigue adelante con su agenda para el 2010: no solo (maxi) obras para compensar el desastre de su primer gobierno, sino (mani) obras para impedir que salga electo cualquiera que él no quiere que sea presidente. Y por supuesto que le creemos cuando dice que no piensa en el 2016. Piensa en el 2021, cuando le toque entregar el mando en pleno bicentenario. “Las leyes del mercado son inexorables”, truena Jaime de Althaus (La Hora N, 12.1.10). Sí, claro.
Post Data: Qué lejos de Bachelet, Piñera y Frei, realmente, no creo que nos envidien; qué lejos de Uribe, que no se va a subir a un tabladillo a bailar cumbia aunque el TC le permita ir a la re-reelección; qué lejos de Lula, del antiguo guerrillero Mujica e incluso de Cristina Fernández, que por momentos parece personaje de la farándula retirada como política, pero que recuerde no se le ha visto con lentejuelas. Ahí a lo lejos aparece en la película Correa con sus berrinches ocasionales; más cerca Evo gritándole ‘gordo’ a García. Y por supuesto, en otra liga, fuera de serie, inigualable en la galaxia de lo grotesco, al menos por ahora y en este continente, Hugo Chávez. Pero ya basta de contentarnos con el mal menor.
César Hildebrandt
César Hildebrandt
Columnista
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La pifia a Vargas Llosa
El abucheo a Mario Vargas Llosa en Santiago, Chile, es el cierre del círculo y el final de la jornada.
Durante todos estos años el novelista ha pretendido mantenerse en una línea de centro aunque sus opiniones estuviesen más cerca de la derecha y sus iras se dirigiesen invariablemente en contra de todo aquello que pudiese contrariar al establecimiento.
Brillante para jugar a las escondidas, Vargas Llosa logró en los últimos tiempos mantener, en España por ejemplo, una reputación de moderado.
Pero ese viaje del peregrino engañoso acaba de terminar.
El apoyo explícito, entusiasta y compadreril de Vargas Llosa a Sebastián Piñera acabó con el carnaval de las máscaras.
Y las pifias de ayer, provenientes de partidarios del gobierno de Bachelet –es decir de socialdemócratas más bien tibios- confirman que ya no sólo en el Perú, donde las pasiones domésticas pueden distorsionarlo todo, sino en crecientes sectores de la región, el papel de Vargas Llosa es visto como el de un funcionario del sistema de dominación y engaño que se ha instalado en el mundo desde 1980.
Vargas Llosa no necesitaba apoyar a Piñera. Digamos que bastaba con continuar prestando su respaldo a la Concertación para cumplir con el rito de no atizar ningún fuego.
Al fin y al cabo, nada más moderado y reflexivo que la Concertación. Ningún servicio mejor prestado que el que le ha hecho el socialismo chileno posallendista a la españolizada transición chilena.
Porque si España tuvo a un González Chile tuvo necesidad de cuatro. Y cada uno de ellos ha cumplido, con placer como en el caso de Frei o con reticencias como en el caso de Lagos, su rol de contención.
De modo que apoyar a Piñera es una manera ruidosa de romper con el centro y apostar por el reaganismo andino –que eso es, si la abreviatura es permitida, el señor candidato de la vieja y sanguinaria derecha chilena-.
Hace poco dijimos en esta columna que Vargas Llosa terminaría –era una figura un tanto impía, lo admitimos- pensando como su padre y escribiendo como su hijo.
Lo primero se está cumpliendo. Lo segundo, felizmente, no. Vargas Llosa sigue brillando como prosista. Pero cuando dijimos lo que dijimos no nos referíamos al estilo y a la estética, sino al fondo, a los contenidos.
El salto de Vargas Llosa desde el difícil equilibrio hasta el clavado olímpico en la piscina de la derecha latinoamericana es una vuelta de tuerca decisiva en su evolución.
Comunista de célula, sartreano curioso, castrista declarado, excastrista en nombre de la libertad, camusiano converso, conservador belaundista en los 80, antisartreano hasta la difamación en los 90, aldea-globalista al arrancar el milenio, cronista que contempla todos los matices en muchos de sus artículos, antiindigenista rivaagüerino, aldeaglobalista cada vez más entusiasta, Vargas Llosa ha terminado este largo y quizá muy explicable viaje en las sentinas de una nave que zarpó del Callao en los años 50.
La derecha, con sangre en las manos y pólvora siempre a mano, ha terminado de reclutar a su más eximio espadachín. Que le aproveche.
Construyéndole un museo a Alan García y patrocinando a Sebastián Piñera, Vargas Llosa demuestra por qué el Fredemo –el frente que lideró en 1990- tuvo en Francisco Pardo Mesones a su mayor representante.
Lo indultaron porque estaba desahuciado
Lo indultaron porque estaba desahuciado
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Columna del Director
El empresario José Enrique Crousillat, que fue indultado hace un mes por el presidente García porque estaba desahuciado y porque tiene 77 años, fue fotografiado ayer haciendo compras en un supermercado del balneario de Asia. La foto fue tomada por Inés Menacho y difundida a través del Twitter de la periodista Paola Ugaz.
Crousillat le debe al Estado una reparación civil de 80 millones de soles y aún no ha depositado un sol.
El presidente García, luego de las denuncias de la prensa en el sentido que el indulto fue irregular, defendió el indulto al señalar que “la naturaleza de las condiciones carcelarias puede poner en grave riesgo su vida a Crousillat”, pero él antes del indulto estaba supuestamente postrado en la clínica El Golf. Cuando le dieron el indulto salió al día siguiente con pretensiones de viajar a Argentina a trabajar haciendo guiones para televisión y de recuperar el Canal 4.
Crousillat fue condenado a ocho años de prisión por haber vendido la línea editorial de su canal a la dictadura fujimontesinista por 69 millones de dólares.