Donar órganos es amar al prójimo

febrero 20, 2010 at 7:32 pm 1 Comentario

Donar órganos es amar al prójimo
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(1) Para este año se espera que haya cinco o seis donantes por millón de habitantes. (2) Donar es volver a vivir nos dice.

…a pesar de existir una aceptación expresa de donar órganos en el DNI, muchas familias se niegan a cumplir la voluntad de su ser querido.

DETALLE

El director de la ONDT indica que la ley prohíbe que los familiares de los donantes y los receptores se conozcan entre ellos por un tema de transparencia, pues ha sucedido en otros lugares que parientes de alguien que donó por ejemplo su corazón a otro persona, le enrostren que vive gracias a su ser querido, cuando la intención es la solidaridad. O también puede ocurrir que la familia del donante pasa por un doble dolor de producirse la muerte del receptor. Al respecto, menciona que en el caso de la joven contadora Paola Vargas, quienes recibieron sus órganos sí saben que provienen de ella por el día en que falleció, que es público.

Ese es el mensaje que nos transmite C.H., una valiente madre y enfermera del Hospital Almenara que, superando el inmenso dolor que le produjo la muerte cerebral de su adorado esposo y el sufrimiento que soportaba en ese momento, autorizó que los órganos de su ser querido le sean extraídos para ser trasplantados a otras personas, cumpliendo así la voluntad que él le comunicó en vida, llevado por la inmensa preocupación que sentía por el prójimo.

C.H. me comenta que, al igual que su esposo la empujó la firme convicción de que donando órganos a quienes los necesitan se contribuye, por ejemplo, a que un niño enfermo pueda volver a jugar o un padre pueda continuar velando por sus hijos.

Hoy, a los pocos días de haberse cumplido nueve años de la tragedia familiar que le tocó vivir, esta loable mujer, quien pudo perder en un minuto a su esposo y a la bebé que llevaba en el vientre, sin dudar ni un momento me dice que lo volvería a hacer.

La escucho y pienso que ojalá que en el país hubieran más C.H. para ayudar a que las diez mil personas que están en la lista de espera para recibir trasplantes, vean la luz de la esperanza que les permita vivir o hacerlo en mejores condiciones para su propia alegría y la de su familia, es necesario que la gente de una vez entienda que donar es volver a vivir.

Pero en el Perú sólo una persona en un millón expresa su deseo de donar poniendo un “sí” en su DNI, mientras que por falta de donantes, cada día mueren dos pacientes esperando por un trasplante de órgano, cuando el cuerpo de una persona puede salvar o mejorar las condiciones de vida de otras 14 ó 16.

El director ejecutivo de la Organización Nacional de Trasplantes (ONDT) del ministerio de salud, Juan Almeyda, precisó a LA PRIMERA que hasta el mes de diciembre el único lugar donde uno podía inscribirse para ser donante era el Documento Nacional de Identidad (DNI) y solamente el 14% de la población aceptaba donar órganos, es decir el 86 por ciento de la población no estaría dispuesta a donar.

Comenta que existen algunos temores infundados en la gente que piensa que aparecer como donante en el DNI hará que en caso de requerir atención no será atendida a cabalidad o será víctima de traficantes de órganos. A esto se suma –agrega- que el propio personal del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec) muchas veces ni pregunta a quienes tramitan o renuevan sus DNI si desean donar órganos, bajo el supuesto de que se van a negar. Incluso miran como “bicho raro” a quienes lo hacen, razón por la cual están siendo capacitados.

De inmediato, el reportero gráfico que me acompaña relata que en la Reniec le preguntaron si tenía algún tatuaje y como dijo que sí no lo dejaron ser donante, ante lo cual, el doctor sostiene que si una persona está apta o no para donar se determina a través de pruebas médicas.

Pasa a detallar que el año pasado hubo sólo 60 donantes aunque con eso duplicaron lo que fue el año anterior y comenta que en lo que va del año van siete.

“Es un giro importante, porque antes nunca se hablaba de donación de órganos, de muerte cerebral, pero gracias a los medios hemos logrado que el tema se convierta en un conversación de familia”, afirma el especialista tras saludar el apoyo de los medios de comunicación al empeño de que más gente piense diferente y se muestre solidaria en donar riñón, hígado, páncreas, córneas, piel, etc y evitar ver a miles de peruanos abarrotando los hospitales atacados de un mal o sintiendo que la vida se les extingue sin poder hacer nada para evitarlo.

Como dando prueba de lo que se registra en el DNI, tal vez por desconfianza, no es el real sentir de la población, Almeyda comenta que una reciente encuesta determinó que el 65% de personas, a nivel nacional, estarían dispuestas a donar.

Días después, para satisfacción de quienes estamos de acuerdo con la donación de órganos se conoció otra encuesta del Grupo de Opinión Pública de la Universidad de Lima, según la cual 75% de los habitantes de Lima y Callao está dispuesto a donar sus órganos, sobre todo aquellos cuyas edades fluctúan entre 18 y 47 años.

Familiares
La verdad es que no siempre la voluntad de donar órganos está expresa en el DNI como sucedió con el esposo de C.H., que nunca lo hizo, sino le manifestó su voluntad durante una conversación que sostuvo con ella al llegar a su hogar tras laborar como médico en el área de Emergencia del Hospital Almenara.

Ese día -cuenta ella- vio llegar a Emergencia a un joven de 17 años con muerte cerebral y me dijo que éste era un potencial donante y que si fuera su caso él donaría sus órganos.

“Me acordé de sus palabras cuando el 2 de febrero del 2001, un día después de que ambos fuimos atropellados, ingresaron a mi habitación para pedirme autorización para extraerle los órganos, pues tenía muerte cerebral”, recuerda con la voz entrecortada esta mujer que hasta hoy sufre las secuelas de aquel infausto día, con el dolor a flor de piel, antes de aclarar que fue apoyada por la familia de su esposo.

Pero este ejemplo de solidaridad no es muy común, como nos deja notar el doctor Almeyda pues, a pesar de existir una aceptación expresa de donar órganos en el DNI, muchas familias se niegan a cumplir la voluntad de su ser querido.

Ley de Donación
Para impedir que se incumpla la voluntad expresada en vida, como sucedió el año pasado con 40 donantes, lo que impidió 250 trasplantes, en diciembre último se promulgó la Ley Nº 29471, de promoción de donación y trasplante de órganos, por la cual los familiares del donante ya no podrán interferir en su decisión. La norma será reglamentada la semana próxima.

Almeyda explica que la norma establece un acta de consentimiento, es decir la persona en vida acepta que, en caso de su muerte, sus órganos sean donados, en una especie de testamento, como se hace en otros países.

Precisa que se trata de brindar información, pues tienen que darse decisiones conversadas, lo que significa hacer un trabajo de persona a persona y luego ya se podrá hablar de inscripciones masivas, por medio de personal autorizado y capacitado como forma de evitar la desconfianza y procurar la confidencialidad. Se trabajará en hospitales, centros de trabajo, Universidades, municipalidades, sedes regionales, bancos, etc.

Explica que para lograrlo se capacitará a promotores y se pedirá al ministerio de Educación que incluya en la currícula escolar el tema de la donación como forma de concienciar a los escolares, además de capacitar a los maestros mediante guías para docentes, para que sepan cómo hablar con un niño sobre un tema relacionado a la muerte.

Almeyda reconoce que será un trabajo arduo cambiar la mente no sólo de la población, sino del propio personal de salud.

Temores
Almeyda refiere que existe la creencia que los niños son secuestrados para sacarles los ojos y las córneas, lo que es falso porque las córneas de los niños no pueden ser trasplantadas porque no están desarrolladas. También hay rumores de que hay secuestros de personas en discotecas para extraerles los riñones que los criminales colocan en tinas con hielos.

La gente también teme que de poner el sí en el DNI será carta blanca para que se le deje morir en los hospitales para extraerle los órganos, pero Almeida asegura que los hospitales no tienen relación con el trasplante de órganos o quienes se encargan de la donación, sino que cuando el paciente está grave, recién los médicos requieren la donación a los encargados, para hablar del tema y ver si la familia acepta sin ninguna imposición.

Luego –manifiesta– el problema no es que todas las personas pueden donar, ya que tras la aceptación se les tiene que hacer una serie de pruebas. “Hemos tenido el caso, primero se tiene que descartar que haya tumores, como un riñón con Cáncer, acidez; entonces no es tampoco que te secuestren y te sacan todo”.

Además tiene que haber compatibilidad y para el caso de riñón la posibilidad de que la haya es de una en cien.

Del mismo modo, desbarató el temor de que si alguien acepta ser donante entonces va a terminar como un cadáver NN en la morgue y sus órganos serán traficados, pues sólo pueden ser donantes quienes presenten muerte cerebral, porque la vida no es el corazón sino en el cerebro, aunque es diferente el caso de quienes donan, por ejemplo, un riñón.

LA PRIMERA pudo comprobar, en un recorrido por las iglesias Masona, Católica, Testigos de Jehová y Evangélica que no existe reticencias de índole religiosa en cuanto a la donación de órganos y tejidos, sino que el asunto queda sujeto al criterio personal.

Criterios
El galeno profundiza que para una donación y un trasplante hay que tener en cuenta el criterio de compatibilidad de grupo sanguíneo y de las proporciones, ya que el corazón de un pequeño no se puede poner a una persona de 90 kilos.

En lo que se refiere a trasplante de hígado, en los hospitales se toma en cuenta el riesgo de vida de quien lo requiera. En el caso de córnea, en que no hay riesgo de vida, se busca por la antigüedad y en el riñón no se toma como muy urgente porque el paciente que lo necesita puede ser sometido a diálisis.

El galeno ilustra que en el caso del hígado se puede donar una parte estando vivo, porque se regenera y sí se puede donar de una persona adulta a un niño, sin embargo, de un adulto a otro adulto es más complicado porque puede haber una reacción hepática.

Reflexiona que no sería necesario donantes vivos si hubiera más donantes con muerte cerebral.

No sólo el Seguro
Ante la mayoritaria creencia de que se da preferencia a los hospitales del Seguro para acceder a los donantes de órganos y tejidos, el ministro de salud, Óscar Ugarte, asegura que no es así, sino que se requiere estar acondicionado para poder estar calificado para hacer el trasplante de órganos.

Precisa que los primeros centros en realizar trasplantes fueron los hospitales Rebagliati y Almenara y luego otros se han ido incorporado y refiere que el ministerio de salud los califica y que en el Hospital Cayetano Heredia ya han hecho más de 30 trasplantes de riñones hasta la fecha.

Asimismo, precisa que están autorizados los hospitales Naval, Militar y el de la FAP y en lo que se refiere a infraestructura, equipamientos, esos y otros centros de provincias están tan capacitados para realizar trasplantes como los hospitales del Seguro.

Luego el ministro Ugarte sostiene, en defensa de la Ley de Donación, que las actas de consentimiento requieren de condiciones técnicas para la extracción de los órganos y mantenimiento que no hay en el país y que eso le corresponde a su portafolio, donde –asegura– hay todo un plan porque no solamente se habla de riñones, sino de corazón, piel, córnea, pulmón y requiere una determinada capacidad tecnológica para atender toda la demanda.

Tráfico
Almeyda precisa que muchas veces se ofrece dinero a cambio por ejemplo, de riñón, modalidad que por ser ilegal no es aceptada por salud&sa=Buscar” title=”buscar información sobre Essalud”>Essalud y el Minsa, y solamente se acepta un donante vivo cuando es familiar, lo que corroborando lo dicho por el ministro de salud, también sobre la gratuidad de la donación y la prohibición de la comercialización de órganos.

Cabe mencionar el caso del ciudadano mexicano Óscar Soberón Cueto, quien llegó al Perú para someterse a un trasplante clandestino de riñón en una clínica privada, realizado por el médico Mario Eduardo Garrido Toribio. En su momento, el titular de salud denunció que el mexicano se habría valido de contactos en el Perú vinculados a una mafia de tráfico de órganos.

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César Hildebrandt Opinión

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